jueves, 1 de octubre de 2009


Antonia apareció con un gramófono como el de la abuela Balbina. Una gran expectación general se apoderó de la sala. También traía un disco. “¿Crees que funciona?” había preguntado Sor Adelina con una excitación desconocida en ella, siempre tan apagadita. Antonia, llamada también “la loca” por sus saltos de humor tan intempestivos como desagradables, estaba encantada con ser el centro de todas las miradas. Le dio a la manivela con energía y, cuando la aguja tocó la negra superficie con un ruido de papel arrugado, de la gran trompeta en forma de flor empezó a salir un ritmo alegre: “¡¡¡Con el vito, vito, vito…!!!”
El espectáculo que siguió fue sorprendente. Sor Adelina extendió los brazos, chasqueó los dedos, y empezó a marcar los pasos. Sor Presentación, que hasta entonces se había mantenido a cierta distancia sonriendo, llegó impetuosamente y se puso a bailar con toda su alma. Las dos revoloteaban como mariposas, Antonia le daba con energía a la manivela: “¡¡…con el vito, vito, vito!!!”

No hay comentarios:

Publicar un comentario